Partida #84: Troyes

24 03 2011

Lugar:

Madrid

Jugadores:

1.- Juanan

2.- Guille

3.- Mónica

4.- Luis

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Troyes es un juego en el que lo primero que me llamó la atención fue la estética. Me encantan esos juegos que parecen salir de una película medieval.

En el juego somos colaboradores en la construcción de la catedral de Troyes. Fue la catedral en la que se desarrolló el Concilio de Troyes, que llevó a la fundación de la Orden del Temple. Históricamente, la construcción de esta catedral esta llena de visicitudes (de hecho, la catedral esta inacabada, a falta de la construcción de la torre sur). Inclemencias del tiempo, vandalismo….muchísimos eventos que dificultaron su construcción. El juego pretende recrear todas estas peripecias.

La Catedral

Se trata de un juego en los que los caminos para lograr la victoria son múltiples, ya que se basa en la gestión de recursos y colocación de trabajadores. Ya se sabe, muchos sitios donde colocar, pero donde lo importante es encontrar las sinergias y estrategias que optimicen la suma de puntos de victoria.

Aqui estamos dándole al coco

Aqui estamos dándole al coco

Tenemos la capacidad de contratar trabajadores que dedicaremos a asuntos religiosos, civiles o militares. En función de la asignación de estos trabajadores, tiraremos los dados de los 3 tipos. Sin embargo, el factor azar es limitado, porque estos dados pueden ser manipulados mediante el gasto de los llamados “puntos de influencia”. Con estos dados colaboraremos en la construcción de la catedral o contrataremos artesanos que nos ayudarán a conseguir puntos de victoria de una u otra manera. Por último, podemos dedicar los puntos de los dados a defender la población de los ataques externos.

La partida demostró las múltiples vías para lograr la victoria y la típica “angustia” de estos juegos por la necesidad de dedicarnos simultáneamente a hacer muchas cosas.

Como elementos chulos cabe destacar que los artesanos que aparecen en cada partida son diferentes (se roban de unos mazos de cartas) con lo que la rejugabilidad es muy amplia.

También mola el hecho de robar al principio de la partida a un “Mecenas” que otorgará puntos de victoria por algún concepto concreto del juego. Lo que mola es que este personaje otorga los puntos a todos los jugadores. Conviene ser observador de las estrategias seguidas por nuestros adversarios para intentar adivinar qué tipo de personaje tienen y evitar desdeñar esa estrategia por nuestra parte.

Nuestra partida se resolvió por un sólo punto de victoria entre Mónica y yo. Mientras que Mónica decidió desde el principio ir “a tope” a colaborar en la construcción de la catedral, yo opté por invertir en estrategias militares y lograr muchos puntos de influencia y puntos de victoria obteniendo las cartas de evento (las que describen los ataques a la ciudad). Me resultó extraordinariamente útil la profesión de “Arquero”, que te permite copar las cartas de evento si tienes un poco de suerte con los dados. Suerte que Juanan no tuvo, ya que los dados se le mostraron absolutamente negados.

Al final creo que resultó clave el número de trabajadores contratados para la adquisición de dados. No hubo mucho conflicto, lo que me permitió mantener un número alto de trabajadores, sobre todo en la disciplina militar (aunque, todo sea dicho, me resultaban caros, puesto que hay que pagarles más que a los trabajadores asignados a otros menesteres).

Lo mejor del juego

Se trata de un juego de gestión de recursos y colocación de trabajadores, que siempre están entre mis favoritos

La estética del juego me encanta.

Un juego con meeples mola

Lo peor del juego

Quizá la falta de originalidad (gestión de recursos, colocación de trabajadores….para qué negarlo, hay muchísimos juegos de este tipo). Pero a mí no me cansan en absoluto. Y este me gustó mucho

Por otro lado, no me resultó fácil contar a los jugadores las instrucciones, y eso que me las sabía más o menos bien. No parece ser un juego que se aprenda desde el principio de forma intuitiva. Afortunadamente, al cabo de un par de rondas ya nos ibamos dando cuenta de qué iba el tema. Por eso, diría que es un juego que realmente se debe disfrutar a partir de la segunda o tercera partida.

Mi valoración

Le pongo a este juego un 8.6. Pero podría subir si se demuestra su rejugabilidad en nuevas partidas.