Partida #53: Los Príncipes de Florencia

6 06 2009

Lugar

Guadalajara

Jugadores

1.- Pedro Pablo

2.- Guille

3.- Juanan

4.- Luis

Por fín salió a la mesa de juego Los Príncipes de Florencia (PdF), que no podía ser una mala opción porque sus autores, Wolfgang Kramer y Richard Ulrich, son los autores de El Grande, uno de nuestros juegos favoritos. PdF nos gustó mucho, hasta tal punto, que cuando terminamos nuestra primera partida, casi a la 01:30h, nos animamos a jugar una segunda pachanga.

Se avecinaba noche larga....

Se avecinaba noche larga....

Pensando mucho....

Pensando mucho....

A bote pronto, parecía un juego de reglas un poco complejas, pero se le coge el tranquillo en seguida.

En este juego somos mecenas del renacimiento italiano que intentarán construir un principado e infraestructuras lo suficientemente atractivas como para atraer al mayor número de artistas. Al final, como en tantos Eurogames, se trata de ganar el mayor número de puntos de victoria.

PoF no tiene una única vía de victoria. Son muchas las posibilidades para invertir nuestras acciones, y al final se lleva el gato al agua aquél que invierte sus acciones de la forma más optimizada. No podemos negar que también hay un cierto “factor suerte” con las distintas cartas (sobre todo las de profesión) que vas recibiendo a lo largo de la partida. Cada uno de los artistas necesita determinados edificios, libertades y jardines para “inspirarse” y hacernos una obra mejor.

El juego tiene varios tipos de cartas:

Cartas de profesión: Las que te bajas para ganar dinero o puntos de victoria al realizar una obra

Cartas de prestigio: De esas que te dan puntos adicionales al final del juego, de forma similar a los edificios de prestigio del Puerto Rico

Cartas de reclutamiento: Te permiten beneficiarte de artistas que ya han completado obras en los principados de tus rivales.

Cartas de bonificación: Permiten mejorar la calidad de una obra al bajarla de tu mano.

En la primera partida decidí ir a saco a por bufones. Los llegue a pagar carísimos pero ya se veía que es una estrategia relativamente sencilla y casi siempre competitiva, sobre todo si consigues bufones desde el principio y te puedes beneficiar de su poder lo antes posible. Guille se puso a construir edificios como un loco y se benefició de alguna carta de prestigio. Lo mejor de esta primera partida fueron las subastas finales, absolutamente increíbles y en las que llevamos nuestras posibilidades de adquisición hasta el límite. Juanan ganó la partida, gracias a una carta de prestigio que le premió la diversificación de su principado.

Puntuación final y carta ganadora

Puntuación final y carta ganadora

Las cartas clave de la partida

Las cartas clave de la partida

La segunda partida fue un paseo triunfal de Guille, que vió cómo le iba llegando lo que necesitaba de la forma más oportuna posible. Pero lo supo jugar muy bien, y no llegó a dar opciones a los demás. Ganó por una ventaja amplia, y eso no parece ser nada fácil en este juego.

Puntuación final de la segunda partida

Puntuación final de la segunda partida

Ganador de la segunda pachanga

Ganador de la segunda pachanga

Para estas primeras partidas, decidimos no usar las variantes que se incluyen en el juego. Ya las probaremos más adelante.

Lo que más me gusta

Siempre me gustan los juegos de gestión de recursos. En este caso me gustó especialmente la mecánica por la que es el propio jugador el que decide en qué proporción cobra dinero o puntos de victoria al terminar una profesión.

La mecánica de que las obras sean más complicadas con el paso de los turnos, al mismo tiempo que se facilitan con ayuda de los artistas que ya tenemos en nuestro poder también me pareció curiosa.

La estética del juego. Muy bonitas todas las ediciones que han salido de este juego. La que tengo es la edición española, llena de colorido, aunque quizá me guste más esa edición en la que los tableros y cartas imitan pergamino. No se….le da un aire a Leonardo da Vinci que mola mucho.

Lo que menos me gusta

Las cartas de profesión tienen los gráficos de la parte inferior muy pequeñitos y son poco claros, por lo que, a la hora de usar reclutamientos era incómodo porque teníamos que andar pidiendo las cartas unos a otros.

Las monedas, aunque son bonitas, son diminutas y muy poco manejables.

Algunos jugadores confundieron la terminología con algunas cartas. Confundían construcción de edificio con obra, profesión con licencia, etc. Yo no tuve este problema porque fui quien se “empolló” las instrucciones y el que se las contó a los demás. De todas formas, creo que con más partidas esto quedará clarificado.

Tengo la impresión de que si se juega mucho a PoF, el factor suerte puede llegar a ser demasiado importante. Lo veremos con el tiempo.

Mi valoración

No me dará ninguna pereza volver a jugar a este juego, al que le doy una puntuación de 8.8.

A propósito….en la Biblia de los Juegos de Mesa, BGG, podéis encontrar aquí un análisis ESPECTACULAR de las estrategias a seguir en este juego. Disfrutadlo.

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3 responses

7 06 2009
Niyes

Hola.

El Príncipes de Florencia es uno de esos buenos juegos de los que se habla poco y se juegan poco.

Gracias por compartir con todos vuestra sesión… me han dado ganas de echar una partidita y todo.

Un saludo,
Niyes.

7 06 2009
velgarath

¡Muchas gracias Niyes!

Sin duda, cuando 4 personas juegan a un juego por primera vez y deciden jugar una segunda inmediatamente despues, entonces tiene que tratarse de un buen juego.

Es cierto que no se habla mucho de él por otros foros. Quizá porque es un juego que ya tiene añitos. Lo mismo pasa con otros juegos, incluso de Wolfgang Kramer (se me pasa por la cabeza el Maharajá, otro gran juego que pasa “discretamente”).

7 06 2009
Juanan

Holas,
Si que es un gran juego. Muchos otros tienen más fama (p.e. agríciola) y son mucho peores (a no ser que te gustan los juegos infumables). Yo soy más partidario de los juegos, que sin llegar a ser demasiado básicos, tienen la dificultad justa para atraer a los menos iniciados. Y con esto no quiero decir que a nosotros no nos gusten los infumables, porque bien que nos podemos pasar 5 o 6 horas jugando un Imperial. Pero cada juego tiene su tempo y jugadores apropiados, y yo creo que este juego es un gran todo-terreno.

También comparto la crítica sobre el nombre de algunas cosas. Yo penqué la segunda partida porque me lié entre obra, profesión o no sé qué.

Saludts,
Juanan

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